Crónica entrevistó a médicos veterinarios, quienes revelaron que en el país la «adopción aumentó un 200% durante la pandemia de Covid-19». Además, casi la mitad de las personas prefirió pasar el encierro con mascotas y no con parejas.

El vínculo que establecen las personas con las mascotas siempre trató de ser explicado. Existen pruebas de que, en lo físico, el contacto con un animal de compañía reduce la presión arterial, por ejemplo. En lo que respecta a los beneficios psicosociales, la ciencia muestra que las mascotas ayudan a los humanos a sociabilizarse: a establecer vínculos con las otras personas.
Así lo determinó la antrozoología, que estudia la interacción humano-animal y surgió a mediados de la década de los ’70. Pero esa relación beneficiosa proviene del fondo de los tiempos, como lo pusieron de relieve las pinturas rupestres.
No obstante, ese vínculo registró una marcada evolución en los últimos años. “La adopción de mascotas aumentó un 200% durante la pandemia de Covid-19”, dijo a Crónica la médica veterinaria Rosario Ares (MN 9549), en alusión a la etapa más grave de la enfermedad epidémica que comenzó en marzo de 2020.
“De la mano de este fenómeno, se pudo ver cómo fue cambiando la relación de las personas con sus animales: hoy existe lo que llamamos la humanización. Se pasó de ser ‘dueños de mascotas’ a ‘padres de animales de compañía’”, puntualizó la especialista, quien resaltó que “el 80% de los hogares de nuestro país tiene por lo menos uno”. Por ese motivo, Argentina es la nación “con más mascotas por habitante del mundo”, precisó Ares al confirmar un dato sostenido en los últimos años.
La profesional destacó que “se puede ver claramente el cambio en la mirada y la relación que comparte un humano con su animal de compañía”. Y argumentó: “Los tutores dicen que la pandemia arrojó nueva luz sobre cuánto significan sus animales para ellos, tanto que están afectando las decisiones importantes de vida”.
La médico veterinaria se refirió así a los resultados de una investigación que se presentaron en el encuentro de especialistas en la materia denominado “Evolución del vínculo humano-animal. Tendencias y desafíos”, que se concretó el 9 de noviembre en las instalaciones de Puerto Salguero, en la Ciudad de Buenos Aires.

Precisiones sobre el relevamiento
Según ese estudio, el 55% de los tutores se sentía culpable de volver a trabajar, en tanto que el 44% prefirió pasar el encierro con animales de compañía y no parejas. Además, el 13% tuvo que hacer un cambio en su carrera laboral para no dejar a sus mascotas, el 72% dijo que pasar tiempo con éstas les redujo el estrés y el 38% manifestó que le gustaría tener otra como compañía de la actual para cuando va a cumplir con su compromiso laboral.
Mayor expectativa de vida de las mascotas: los peligros
En el encuentro, que con organización de la empresa farmacéutica Boehringer Ingelheim participaron más de 350 veterinarios del país y de la región, se informó que en la última década hubo un incremento de la expectativa de vida de las mascotas: los gatos viven 3 años más y 2 los perros. Los expertos advirtieron que esta evolución trae de la mano la aparición de más enfermedades causadas por el envejecimiento.
En ese sentido, Ares dijo que “el principal desafío que plantea la estrechez del vínculo humano-animal es el manejo de enfermedades zoonóticas”, como las infecciosas y las parasitarias.
Recomendaciones para prevenir enfermedades zoonóticas
Hay algunos rangos etarios que son más susceptibles de contagiarse ciertas enfermedades zoonóticas, aquellas que se transfieren de animales a humanos. “Por ejemplo, los niños, que generalmente tienen el hábito del llevarse los dedos a la boca después de haber tocado sus mascotas, con el riesgo de ingerir huevos de parásitos”, dijo a Crónica la médica veterinaria Rosario Ares (MN 9549).
En ese caso, las mascotas deben ser desparasitadas “todos los meses”, recomendó la especialista, quien detalló que también se debe adoptar esa medida ante «personas que están inmunodeprimidas».
Por último, la médica veterinaria precisó que “es clave, a la hora de establecer estrategias para el manejo de enfermedades parasitarias e infecciosas, conocer el contexto familiar”.
Fuente: Crónica




