Histórico avance científico: descubren cómo generar embriones humanos sin óvulos ni esperma

Científicos de la Universidad de Cambridge crearon replicas sintéticas de embriones humanos.

Investigadores de la  Universidad de Cambridge en Reino Unido desarrollaron embriones humanos artificiales usando células madre, sin la necesidad de óvulos y espermatozoides en el proceso. Estas estructuras alcanzaron la etapa inicial de desarrollo conocida como gastrulación. 

Durante la fase inicial, el embrión comienza a formar diferentes líneas celulares para luego establecer los ejes principales de su cuerpo. De esta manera, el estudio reveló la presencia de células germinales, que son las precursoras de los óvulos y el esperma.

La profesora del Instituto de Tecnología de California, Magdalena Zernicka-Goetz, explicó que estos modelos se crean mediante la reprogramación de célular. 

«A pesar de que el uso de estos prototipos sintéticos en clínicas no es viable en un futuro cercano, el estudio representa un avance significativo en el área de la embriología», subrayó. 

Los investigadores crearon réplicas sintéticas de embriones humanos usando células madre embrionarias en diferentes etapas de diferenciación. 

A través de técnicas específicas, las cambiaron y alteraron para así dar con modelos que presentan similitudes con embriones humanos de 14 semanas días, aproximadamente. 

El profesor Robin Lovell-Badge, experto en biología de células madre del Instituto Francis Crick de Londres, destacó la importancia del desarrollo para «comprender el desarrollo embrionario humano y los posibles problemas que pueden surgir». Si las diferencias entre los embriones sintéticos y los naturales son insignificantes, podrían considerarse éticamente equivalentes. Sin embargo, al demostrase que tienen una mínima posibilidad de progresar y convertirse en bebés, se podrían tratar de manera similar a otras agrupaciones de células humanas en cultivo.

Este avance científico plantea desafíos éticos y legales significativos, ya que las réplicas creadas en laboratorio carecen de una regulación específica en el Reino Unido.